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sábado, 29 de agosto de 2020

CREATTIKUS 8 . METRONOX la empresa del mal.

El amor que sentía Lagio por Maggie superaba cualquier comprensión lógica, incluso, sus niveles personales. Solo vivía para ella, contaba las horas, los minutos, cada dia. para poder verla. Era algo que superaba sus fuerzas, no lo podía evitar.
No había día en que no viera a Maggie. Todas las noches, después de hacer los deberes y antes de acostarse, hacia una pequeña escapada, ,total, estaba en frente.
Maggie estaba impresionada. Su forma de como la miraba, la tenía desconcertada. Ella había gozado de otras relaciones anteriores, pero nunca de la magnitud y pasión de esta. Ella se sentía importante porque Lagio la trataba muy bien. Ê la animaba constantemente en su trabajo y en su pasión por la música.
Lo que Lagio no sabia que Maggie escondiera una doble intención. Ella trabajaba para las ordas del Mal. En este caso para la organización METRONOX. Una empresa de nivel tecnológico con unas intenciones bastante perversas. Pero ella no podía evitar de que poco a poco iba sucumbiendo al encanto de ese angel italiano.
Esa noche, aprovechando que Lagio no podía verla, ya que tenía que terminar con su equipo : el trabajo de Los frescos de Sarinelli, el cual lo había ido dejando. Esa noche, se reunían y tenía que quedar acabado. Como decían todos, si o si, no había otra alternativa , ya que se jugaban la nota del trimestre.
-- Desde que empezaste con esta misión no hemos recibido ningún informe tuyo. En la central, me están pidiendo cuentas, y yo como supervisor tuyo me veo en la obligación de pedírtelas a ti. Algo que estas atrasando mucho. ¿No será que ese dichoso angelito te está engatusando?--Pregunto el tipo rudo, aquel que propino un buen puñetazo a Laggio, al principio de todo, el cual estaba en la casa de Maggie.
-- La misión era, en concreto, que Laggio no manifestara ninguno de sus poderes ocultos. Llevo dos meses con él y no hemos visto ningún ápice de esto. Creo sinceramente que estoy cumpliendo con el objetivo. Que yo sepa, durante estos siglos nunca hemos podido ver a ningún diablo coqueteando con un ángel. Pero eso, me ha tocado a mi. Es mucho más duro de lo que pensaba.-- contestó a su supervisor.
--  Sarx, has estado muchos años haciendo lo que te ha dado la gana. !Ya era hora de que te activaras!, y pusieras al servicio de la causa tu belleza. Es lo mínimo que podías hacer, ya que al ser la hija del jefe, has vivido de rentas, pero ya llega la hora de la verdad.--
En ese momento, el supervisor desapareció de la casa.
Maggie se quedó muy pensativa. Sarx era su verdadero nombre. Ella empezó a recordar cuando era pequeña, sus orígenes. mitad humana mitad diablesa. Como su padre sucumbió ante los encantos de una humana, y ella era fruto de eso. De como ayudo después a la mutación de los diablos que estuvieron durante mucho tiempo escondidos en el lienzo de Sarinelli. Y empezó a contemplar por el móvil las muchas fotos que en ese tiempo se había hecho con Laggio. No lo podía ocultar. Había sido seducida por la pasión de Laggio, por su bondad y sencillez y como no, por su increíble físico. Empezó a entender la debilidad que sintió su padre por una humana, aunque luego con el tiempo arrepentido cumplió con creces sus deberes como sombra siniestra.
                           
                                            *   *    *

El supervisor de Maggie apareció en la oficina central de METRONOX, picó en la puerta del despacho principal y entró. Al otro lado del despacho en una mesa muy grande, estaba el director general, un tal Johan Jirxas.
-- Con su permiso, acabo de estar con Sarx, su hija, y está cumpliendo con su cometido. Dicho angelito de momento no ha manifestado ningún don ni poder. Si conseguimos mantenerlo así una semana más cumpliremos con la misión.
-- Sarx, mi dulce Sarx... Empezaba a dudar de ti, pero quizás era tu curiosidad por los humanos lo que te guiaba. -- Pensó el director con voz audible.
-- Pero no nos podemos confiar...ese Melderhim lo ha hecho posible, siempre. Ya que es muy, muy astuto, y seguro que lo que hay escondido en ese Laggio tarde o temprano se manifestará... contestó el rudo y corpulento supervisor de Maggie.
-- Una semana más, solo hace falta eso, una semana más. Y subyugaremos a muchas personas con nuestras consolas y ordenadores. Conseguiremos muchos esclavos y mano de obra barata, tirada de precio, gratis.... que  nos servirán. Por fin podremos subyugar el Libre albedrio del ser humano y reducirlo a cotas bajísimas...- contestó el director con una gran sonrisa en sus labios.
                                          **********

Milani y Constanci estaban desesperados llevaban mucho tiempo buscando el paradero de Lagio y no lo encontraban por ningún lado, La ciudad de los Angeles era muy grande, excesivamente grande y más para dos duendes con unas medidas insignificantes.
Por la cabeza de ellos estaba la idea de volver a su aldea pero que no sabían como hacerlo ni donde estaba. Habían muchas preguntas en sus pequeñas cabezas, Estaban cansados de luchar contra los gatos de las ciudades, los ratones y todos los animales que solían frecuentar las grandes ciudades. Se alimentaban de los desperdicios de los restaurantes y solían dormir en los huecos que los transportes subterráneos solían propiciar. Su objetivo era encontrar a Lagio, pero poco a poco estaban perdiendo la esperanza. Se encontraban en un mundo que no era el suyo, y ya llegaban a pensar que nunca lo encontrarían.
Esa noche acurrucados en una entrada de calle sin salida, tapados con unos periódicos, un de ellos tuvo un sueño extraño que lo estaba dejando en vilo.
Melderhim se le apareció en sueños a uno de ellos(  ) como si de una teofanía se tratase.

miércoles, 3 de abril de 2019

CREATTIKUS 4 Estancia por los Angeles.


 
 
 


  



Lagio-en-los-angeles
Lagio en los Angeles
     


     "Un nuevo curso, una nueva esperanza" decían las estudiantes al unísono, imitando e ironizando el famoso discurso tostón del director, que año tras año repetía en la ceremonia de apertura del curso entrante.
     En la medida que aparecían los estudiantes se iban colocando en el patio principal, que hacía de antesala del edificio, donde estaban las clases. Era uno de los mejores institutos de la zona, sobre todo, en áreas de diseño y arte.  
    Todo un verano sin verse daba juego a toda clase de saludos, entre los alumnos, algunos saludos, inclusive,un poco extraños.
    Las risas, y el murmullo de los nuevos estudiantes, era casi la banda sonora que muchos profesores habían echado de menos en el verano.
     Esa clase era especial, ya que de costumbre, solía haber más chicas que chicos. Y lo pocos chicos que había según el sector femenino no despertaba ningún tipo de interés.
   —Dicen que este año hay uno nuevo en clase—comentó una de las estudiantes.
  —No insistas, ya hemos perdido la esperanza, siempre lo mismo, frikis, desaliñados, y con muy poco encanto —comentó otra de las estudiantes que no paraba de masticar chicle. En su cara se reflejaba bastante resignación.
      Estaban sentadas en las escaleras de la entrada principal, con la peculiar ropa que podían llevar unas jovencitas de diecisiete años, algunas con su mochila, sus smartphones con auriculars, y esperando que algo diferente pasase esa mañana.
     En la medida que iban entrando los estudiantes se empezaba a notar cierto revuelo.
     Algunos aprovechaban los minutos haciendo un poco de basket. Casi era el sector más poblado del patio.
     De repente, una de las estudiantes, exclamó en plan susurro —No miréis descaradamente, pero veo un chico que viene hacía aquí con una mochila al hombro. No me suena de haberlo visto antes.—
     Todas con mucho disimulo, pero a la vez en plan descarado, empezaron a localizar con su mirada a ese desconocido, que precisamente caminaba hacia ellas.
    —!No puede ser¡ —dijo una de ellas. y siguió susurrando— pero... si, está ¡Macizo!—
    Todas las allí presentes empezaron a mirarlo fijamente. y empezaron a cuchichear entre ellas, ya que se dirigía el desconocido a la entrada principal donde ellas estaban sentadas
    —¡Es muy guapo!  —Comentó la que tenía gafas, con la mano puesta en la boca para que no se notase.
    Aquel joven individuo se acercó a la entrada, quedó un poco intimidado ya que todas las estudiantes de la entrada lo estaban mirando en plan embelesadas.
    —Hola, ¿Vosotras vais a la clase de diseño artístico?—preguntó el joven.
     —Si, todas vamos a este curso, y cuatro chicos más que están aprovechando para hacer alguna canasta mientras abren ¿Vas a estudiar en este instituto?—Preguntó una de las jóvenes.
    —Si, me he matriculado. Pero voy un poco tarde para pagar las tasas. Me retrasé.—
    —Puedes entrar en la oficina siempre está abierta media hora antes de que empiece las clases.—Le contestó una.
     El joven la miró y la sonrió con mucha dulzura y entró en el recinto. Cuando entró dentro, afuera se escuchó una ovación tremenda de todas las estudiantes. Algunas se tocaban la cara porque se habían sonrojado de la emoción.
    —Wow, como está el tio.—dijeron algunas, las cuales se empezaron a reír.—Si parece un actor—comentó otra. 
     Este nuevo curso prometía ser interesante.
    —¡Rubio!, ¡Alto! Y con ojos azules...—Me lo voy a pedir, que me haga de modelo desnudo cuando empecemos con los lienzos.—dijo la de las gafas.  La que parecía que nunca había matado a una mosca.
     Empezaron a reírse y a especular, de que tendrían que hacer algún tipo de rifa para sorteárselo.
     El joven entró en las oficinas y pagó las consiguientes tasas, en ese momento salía al pasillo el director. Saludó muy amablemente al joven.
     —No cal que salgas al patio. Ya voy a abrir las puertas.  Vete directamente al segundo piso y busca el aula C, allí os reunís los de este curso, que ahora mismo van a entrar.—Le dijo el director al joven.





      Por unos segundos la tranquilidad del pasillo distribuidor de las clases, y en donde estaban las taquillas, se vio perturbado por la escandalera de todos los estudiantes que entraban en el instituto.
     El aula donde estaba sentado poco a poco empezó a llenarse de los estudiantes que ese año compartirían curso con el joven.
     Cuando hubieron entrado todos, la tutora cerró la puerta y nombre por nombre fue pasando lista a todos los allí presentes.
     Cuando llegó al nombre del alumno nuevo, paró por unos segundos. Quedó extrañada por el nombre.
     —Lagio Martelli—dijo la tutora.
    —Si, aquí —dijo el alumno nuevo levantando la mano.
     En media clase, sobre todo el sector femenino se escuchó un suspiro. El cual luego se convirtió en algunas risas. La profesora tubo que pedir silencio con insistencia, pero con cierta complicidad con las alumnas.
     —¿Eres de descendencia italiana?—le preguntó la tutora.
     —Sí, de hace bastantes generaciones atrás.—dijo el joven.
     —Es extraño ver a personas tan rubias, de descendencia italiana, si casi pareces nórdico.
     Acto seguido, la tutora comenzó a comentar como iba a ser el curso, el transcurso de los nueve meses y del temario que era bastante extenso. Y del tiempo que tenían antes de empezar las asignaturas, que era bastante escueto. Clase por clase fue empezando a presentar las materias. Lagio apuntaba con mucho interés.
     Cuando llegó la hora del patio los cursos más veteranos podían salir al exterior para desayunar. Lagio prefirió comerse una manzana y quedarse en clase. Mientras, repasaba todo lo apuntado.
     La última clase, fue la ceremonia de apertura, donde se presenció la inauguración del curso y el famoso y esperado "discurso" del director.
     Cuando terminaron las clases, Lagio marchó con otro compañero de su clase, que vivía prácticamente en el mismo barrio.
     —¿Hace poco tiempo que vivís en el barrio, verdad?—preguntó Tom.
     —Si, hace cuestión de una semana—dijo Lagio.
     —Tienes el acento un poco raro, como si vinieras de afuera del país —comentó Tom.
     —Venimos de Italia, mi padre es ingeniero jefe de la empresa la cual abrió una sucursal aquí, por eso nos hemos mudado.—contestó Lagio.
     —Yo siempre he soñado con viajar a Europa, la vieja Europa,.. viendo sus castillos, sus ruinas, las obras de Miguel Angel, el cuadro de la mona lisa en París, el Vaticano... la sagrada familia. ¿Tú has visto todo eso?
     —Casi todo, a ti seguro que te pasará por aquí lo mismo, siempre lo que tenemos cerca no lo solemos valorar lo suficiente.—Contestó Lagio.
     —Supongo que eso es verdad. —Admitió Tom.
     Y así por un rato, los dos estudiantes hablaron de  todo lo que se podía hablar durante un cuarto de hora.
     Una nueva amistad se estaba forjando entre el repetidor de curso, Tom, y el nuevo de la clase.

                       ... # ... # ...         

     Cuando Lagio llegó a su portal, subió las cuatro escaleras que le separaban de la calle al portón principal. Picó el segundo piso y se abrió la puerta. El edificio en sí no era muy nuevo, pero estaba muy bien ordenado. Hacia poco que se hizo una reforma general en todo el edificio y se notaba. Todos los apartamentos estaban alquilados según decían los padres de Lagio a un precio bastante asequible.
     Toda la tarde, Lagío se dispuso a ordenar su habitación ya que apenas tubo tiempo para hacerlo.
     En la pared, fue poniendo uno a uno, carteles, y diseños artísticos que había hecho hasta el momento.
     En su anterior instituto en Italia, había ganado el concurso del mejor diseño artístico del año. El trofeo lo puso en la estanteria que había al lado de su mesa de escritorio. Ordenó su armario, y se dispuso a escuchar un poco de la música que se escuchaba en aquella calle.
     El estilo "Trap" lo había empezado asimilar en Italia, pero en esa calle era casi la banda sonora diaria.
     Muchos afroamericanos con sus potentes altavoces la llevaban por doquier. Después, sus padres le avisaron de que ya estaba preparada la cena.
     Su madre, era un músico excepcional, había tocado en las mejores sinfónicas de Italia. Tocaba el violín, lo mismo que Lagio, pero para él era un hobby, aunque según entendidos tocaba mucho mejor que su madre, pero él tenía la manía de no valorar lo que hacia. Su madre también enseñaba piano. Las tardes ya las empezaba a tener ocupadas con alumnos, que poco a poco fueron incorporándose a los anuncios que puso en los periódicos de la zona.
     Su padre esa noche pudo cenar con ellos. pero su tiempo con la familia era bastante limitado. Llevar la gerencia de la empresa no era ningún secreto, pero necesitaba adaptarse a los nuevos medios donde se desarrollaba.
     A la madre de Lagio el risotto de setas le salía a la perfección. Cenaban un único plato, pero hacia cantidad porque casi todas las veces tanto el padre  como Lagio repetían sin dudar. Eso sí, el vino tenía que ser italiano o como mucho francés. Aunque al padre de Lagio le costaba reconocer que el clima de los Angeles había propiciado que de vez en cuando alguna sorpresa grata había, como el Bachouse chardonna que como vino blanco no estaba mal.
     Para la familia Martelli la noche era lo mejor del día, pues tenían por costumbre sentarse en el sofá y compartir todo lo interesante que habían vivido en esa jornada. 
     No tenían televisión ni radio. Por lo que siempre  por costumbre después de una buena tertulia acostumbraban a leer el periódico o entretenerse leyendo algún que otro interesante libro. También solían jugar muchas veces a juegos de mesa. A la familia les chiflaba dichos juegos.
     Les llamaba la atención y lo comentaban, que muchas veces por los grandes ventanales de los apartamentos colindantes podía verse las grandes televisiones que tenían los vecinos. Y sobre todo, que no reparaban en bajar el volumen de los televisores ni que fuera las diez de la noche.
     Después de haber tenido una buena tertulia sobre el principio de curso, Lagio se fue a su dormitorio. Plegó la ropa en la silla con mucha pulcritud y se puso su pijama. Al intentar bajar la persiana de su ventana se fijó que en el bloque de enfrente, un piso por encima de él, había una joven tocando la guitarra eléctrica.
     No lo pudo evitar y se puso a escucharla mientras la observaba. Esa joven, era evidente, se dejaba llevar por la música. Apoyando los codos en el marco de la ventana Lagio se relajó un poco escuchándola. La joven era unos años mayor que Lagio. Pero a Lagio le pareció super atractiva. Casi puso la misma cara que sus compañeras de curso cuando lo vieron a él. 
      La joven guitarrista nada más percatarse de que la estaba observando y escuchando el vecino de abajo, cerró de sopetón la cortina y la persiana de su habitación. Lagio pensó que seguramente se había puesto violenta cuando notó que la observaban. Por lo que se fue a dormir. Cerró también su ventana y se metió en la cama.
     Por unos segundos se le quedó en la mente la melodía que su vecina había tocado. No lo pudo evitar empezó a pensar en la canción y comenzó a tararearla, y cayó en la cuenta que era la famosa canción de Queen. En concreto "Show must go on".
     Se giró hacia el lado izquierdo y se dispuso a descansar.
     Un nuevo día le esperaba en el nuevo instituto, con nuevos vecinos que conocer y un montón de rincones por descubrir.

                               C O N T I NU A R Á
    
     CREATTIKUS 5


    
    


miércoles, 28 de marzo de 2018

CREATTIKUS cap 3 : Viaje hacia Melderhim /Creattikus the elves of inspiration

    

LOS DUENDES DE LA INSPIRACIÓN


    Los sabios que dormitaron toda la aldea de Creatichela no venían satisfechos por semejante hecho. Aunque, entendían que era una forma de ganar tiempo. Algo necesario para poder realizar el plan de salvamento de Lagio. Quedarían como vigilantes de la aldea y como apoyo para los que viajarían hacia las moradas de Melderhim, el guardián del Tiempo y de las dimensiones oscuras.

     Tenían que procurar que el pueblo no se despertase de su "letargo" y de que ningún foráneo de otras aldeas visitase la demarcación. Lo que habían hecho estaba fuera de la "Ley cósmica", pero posiblemente era un atajo en cuestión. A parte de que debían cuidar todo el ganado y todos los animales de granja que también habían dormido.
     Los sabios Angilo y Nitonio sabían que posiblemente estarían solos durante bastante tiempo. Pero, con mucha paciencia sabían gestionar la situación. Lo que no fueron conscientes de que en las últimas casas vivían Constanci y Milani. Lo dieron por hecho, de que estarían durmiendo. 
 
Creattikus-cap-3-viaje-hacia-Melderhim
Los sabios Angilo y Nitonio.
     Ya que el trabajo exhaustivo de comprobar casa por casa fue aminorando en la medida que pasaban las horas. Lo tuvieron que hacer todo muy rápido, y las últimas casas ya no las comprobaron. Lo dieron por hecho, de que estaban dormidos.
     —Creo que hemos hecho un buen trabajo—comentó el sabio Angilo.
     — ¿Hemos hecho? Pero... si aún queda tarea por hacer. Tenemos que mantener adormecida a toda la aldea. No me acuerdo del efecto dormidero de los polvos cuanto tiempo dura, por lo que tendremos que hacer algún que otro repaso diario o semanal. Mientras los demás tienen que hacer su trabajo en las moradas de Melderhim   —contestó el sabio Nitonio.
     —Me ha entristecido dormir a nuestras familias. Sé que también estarán en óptimas condiciones cuando despierten— comentó el sabio Angilo.
     Y así, por el camino fueron comentando los avatares de tal semejante empresa. Hasta que fueron avanzando en la infinidad y planicies, de la demarcación.


                                  *  *  *  *  *


    

     Milani y Constanci se habían perdido en el bosque, querían camuflarse hasta que llegara el venerdi para poder comprobar que pasaría con las lunas de Vedrum en su cruce.  
     El bosque estaba encima de una ladera desde la cual podrían contemplar el pequeño valle donde intuían que cosas inhóspitas pasarían cuando las lunas de Vedrum se cruzasen. Ya que había un presentimiento en Constanci de que algo importante podía acontecer, y no se lo querían perder.
    Se hicieron unas camas con las hojas de los saucos, las cuales eran bastantes frondosas, y decidieron dormir. Tenían sueño atrasado que recuperar.


Creattikus-cap-3-viaje-hacia-Melderhim
Los jóvenes duendes escondidos.

     Cuando se acostaron a los cinco minutos quedaron plácidamente dormidos debido al cansancio de toda la noche de búsqueda.
     No era un bosque muy ruidoso, pese a todos los seres extraños que solían vivir en ellos. Aunque la ignorancia de esos pequeños duendes era muy valiente.
      Estuvieron escondidos durante casi dos días. Parte del tiempo estuvieron durmiendo. Ellos sabían que sus padres no los iban a reclamar. Solo hacían fiesta el Domenica, por lo que para ellos era un lujo poder dormir más de lo habitual, aunque ellos no sabían exactamente el plan trazado por los sabios junto con el Alcalde.

     A Milani le empezaba a crujir el estómago. Él, era de buen comer.

     —Tengo mucha hambre —Decía Milani.

     —Vamos a comer bayas y algún fruto del bosque. Es lo único que podemos hacer hasta que llegue mañana. —Contestó Constanci.

     —Podríamos ir a la granja de Licarpi. Tiene, huevos manteca y algún que otro embutido. No se va a enterar, estará dormido —dijo Milani.

     —Nos podrían descubrir. Supuestamente ningún sabio ni el alcalde estarán dormidos. De momento es muy precipitado

     —Contestó Constanci.

     Lo que no se dieron cuenta es que aquella zona no era muy normal. Las margaritas del entorno eran demasiado grandes. Y se sentían que constantemente estaban vigilados por ellas. El bosque y la zona en concreto escondían algo que no acababan de percibir los jóvenes duendes.

     Estaban en una zona prohibida por las leyes de la antigüedad. Ya que habían sobrepasado la demarcación cuyo punto más lejano era el pozo de Ahmrani. Solo podían ir de aldea en aldea siguiendo la ruta que hace muchos años les trazó Melderhim. Todo lo que no fuera eso caía en las garras de lo inhóspito y desconocido.
    
                             *  *  *  *  *

     Y llegó la noche del venerdi. Todos los acontecimientos se estaban preparando. Milani y Constanci se dieron cuenta de que por el lado sur del bosque en las planicies de Nahúm avanzaban el resto del equipo de sabios con el alcalde, el cual tenía un plano en sus manos.
     Se les veía buscando el sitio idóneo según las coordenadas, donde la interceptación del rayo del cruce de las lunas les afectase.
     La flora del entorno seguía siendo muy rara e impredecible. Las margaritas gigantes seguían sigilosamente los pasos de los sabios. Hasta que en un momento se les cambio la semblante y fueron hacia los sabios con unas intenciones más gastronómicas que de amabilidad.
 
 
 
 
 
     Los jóvenes duendes se dieron cuenta de la situación. Pero, estaban en un dilema, no querían ser descubiertos, aunque por otro lado observaban un peligro inminente en los sabios.
    En teoría, toda la zona quedaba afectada por la energía del rayo. Habían habidos cambios biológicos importantes. Todas las semanas, los venerdis, había una descarga de energía desconocida, fruto de la intersección de las dos lunas. Donde se creaba una especie de agujero espacio-tiempo por donde se podía viajar. Pero en este caso, solo a las moradas de Melderhim.
     Las margaritas se acercaban a pasos agigantados. Milani y Constanci empezaron a suspirar del terror que sentían en esos momentos. Pero los sabios junto con el alcalde estaban más pendientes de la climatología y efectos del cielo que de lo que había detrás.
 
 


Creattikus-cap-3-viaje-hacia-Melderhim

 
     Los sabios se iban alejando de los jóvenes duendes. Estos empezaron a chillar para que se percatasen. El cielo negro empezó a cambiar de tinte a un tono más azulado con un movimiento constante de todas las nubes. Y unas luces empezaron a brillar en el cielo nocturno.
     Las margaritas estaban a punto de atrapar a los sabios. Milani salió de su escondrijo y empezó a correr desesperado hacia los sabios. Constanci hizo también lo mismo.
     De repente, se escuchó un trueno ensordecedor que retumbó en toda la tierra. Las margaritas se sobresaltaron pero decidieron atrapar a sus presas.
     Rayos y truenos empezaron a declararse en la zona. Milani y Constanci corrían hacia los ancianos. Cuando llegó a las margaritas Milani las bloqueó como si fuera un jugador de rugbi, allanando el camino para Constanci. Todas las margaritas cayeron al suelo.
     Las lunas de Vedrum se cruzaron. Y un rayo descomunal cayó del firmamento absorbiendo los cuerpos del alcalde y los sabios. Milani y Constanci lograron colarse en el rayo. Todos fueron absorbidos por esa increíble y legendaria fuente de energía.
     Un remolino de viento de proporciones desconocidas golpeo con ferocidad a las margaritas las cuales salieron despedidas volando por los aires hacia nuevos horizontes.
     De repente el rayo subió hacia el firmamento y en él se perdió. En la llanura no quedó nada. Solo un trozo de terreno carbonizado.
     Solo los pequeños habitantes del bosque pudieron ser testigos de lo que pasó en las planicies de Nahum y de los sabios que se quedaron, que escucharon y vieron en el cielo el cruce de las Lunas. Una margarita cayó delante de ellos, amenazando con sus fauces a los duendes.  
    El sabio Angilo le golpeo con el aventador mandándola lejos la cual ya no se levantó.
    — ¿Qué? Recordando viejos tiempos, de cuando jugabas al hock.   
    —Comentó su compañero el otro sabio.
    —La verdad es que si, no cal recordar que gané tres veces el premio del mejor jugador de la liga. —respondió Angilo.
    Los ancianos empezaron a reír, pero en seguida, la risa se convirtió en preocupación. Tiempos diferentes se cernían sobre la demarcación de Creativia, y en la aldea solo ellos estaban despiertos para cuidarla. Las otras aldeas estaban a días de camino.
    Mientras, en la aldea de Creatichela, se dormía muy plácidamente.
 
  
     El Tiempo se paró en Creatichela. Unos fueron absorbidos, otros dormidos y solo quedaron los sabios vigilantes que velarían para
que la aldea y sus contornos permaneciesen dormidos. Algunas margaritas chamuscadas y otras esparcidas por los cuatro vientos de
Creativia.
 
 
 
                             C O N T I N U A R Á



CREATTIKUS 4