sábado, 29 de agosto de 2020

CREATTIKUS 8 . METRONOX la empresa del mal.

El amor que sentia Lagio pòr Maggie superaba cualquier expectativa, incluso, sus niveles de comprensión personales. 
No había día en que no viera a Maggie. Todas las noches, después de hacer los deberes y antes de acostarse, hacia una pequeña escapada, ,total, estaba en frente.
Maggie estaba impresionada. Su forma de como la miraba superaba toda expectativa. Ella había gozado de otras relaciones anteriores, pero nunca de la magnitud y pasión de esta. Lo que Lagio no sabia es que Maggie escondiera una doble intención. Ella trabajaba para las ordas del Mal. En este caso para la organización METRONOX. Una empresa de nivel tecnológico con unas intenciones bastante perversas. Pero no podía evitar de que poco a poco iba sucumbiendo al encanto de ese Ángel italiano.
Esa noche, aprovechando que Lagio no podía verla ya que tenía que terminar con su equipo el trabajo de Los frescos de Sarinelli, el cual lo había ido dejando, hasta que sus compañeros de estudios le llamaron la atención. Esa noche se reunían y tenía que quedar acabado.
-- Desde que empezaste con esta misión no hemos recibido ningún informe tuyo. En la central me están pidiendo cuentas, y yo como supervisor tuyo me veo en la obligación de pedirte cuentas. Algo que estas atrasando mucho. ¿No será que ese dichoso angelito te está engatusando?--Pregunto el tipo rudo, aquel que propino un buen puñetazo a Laggio, al principio. El cual estaba en la casa de Maggie.
-- La misión era, en concreto, que Laggio no manifestara ninguno de sus poderes ocultos. Llevo dos meses con él y no hemos visto ningún ápice de esto. Creo sinceramente que estoy cumpliendo con el objetivo. Que yo sepa, durante estos siglos nunca hemos podido ver a ningun diablo coqueteando con un angel. Pero eso, me ha tocado a mi. Es mucho más duro de lo que pensaba.-- contestó a su supervisor.
--  Sarx, has estado muchos años haciendo lo que te ha dado la gana. Ya era hora de que te activaras, y pusieras al servicio de la causa tu belleza.--
En ese momento, el supervisor desapareció de la casa.
Maggie se quedó muy pensativa. Sarx era su verdadero nombre. Ella empezó a recordar cuando era pequeña, sus orígenes. mitad humana mitad diablesa. De como ayudo después a la mutación de los diablos que estuvieron durante mucho tiempo escondidos en el lienzo de Sarinelli. Y empezó a contemplar por el móvil las muchas fotos que en ese tiempo se había hecho con Laggio. No lo podía ocultar. Había sido seducida por la pasión de Laggio, por su bondad y sencillez y como no, por su increíble físico.
                           
                                            *   *    *

El supervisor de Maggie apareció en la oficina central de METRONOX, picó en la puerta del despacho principal y entró. Al otro lado del despacho en una mesa muy grande, estaba el director general, un tal Johan Jirxas.
-- Con su permiso, acabo de estar con Sarx, su hija, y está cumpliendo con su cometido. Dicho angelito de momento no ha manifestado ningún don ni poder. Si conseguimos mantenerlo así una semana más cumpliremos con la misión.
-- Sarx, mi dulce Sarx... Empezaba a dudar de ti, pero quizás era tu curiosidad por los humanos lo que te guiaba. -- Pensó el director con voz audible.
-- Pero no nos podemos confiar...ese Melderhim lo ha hecho posible, siempre. Ya que es muy, muy astuto, y seguro que lo que hay escondido en ese Laggio tarde o temprano se manifestará... contesto el rudo y corpulento supervisor de Maggie.
-- Una semana más, solo hace falta eso, una semana más. Y subyugaremos a muchas personas con nuestras consolas y ordenadores. Conseguiremos muchos esclavos y mano de obra barata, tirada de precio, gratis.... que  nos servirán. Por fin podremos subyugar el Libre albedrio del ser humano y reducirlo a cotas bajísimas...- contestó el director con una gran sonrisa en sus labios.
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Milani y Constanci estaban desesperados llevaban mucho tiempo buscando el paradero de Lagio y no lo encontraban por ningún lado, La ciudad de los Angeles era muy grande, excesivamente grande y más para dos duendes con unas medidas insignificantes.
Por la cabeza de ellos estaba la idea de volver a su aldea pero que no sabían como hacerlo ni donde estaba. Habían muchas preguntas en sus pequeñas cabezas, Estaban cansados de luchar contra los gatos de las ciudades, los ratones y todos los animales que solían frecuentar las grandes ciudades. Se alimentaban de los desperdicios de los restaurantes y solían dormir en los huecos que los transportes subterráneos solían propiciar.

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